Granada se sube al carro de la utilización de los biocombustibles y del ahorro energético
Una nueva ley de la Junta de Andalucía ordena reducir al mínimo las emisiones contaminantes, como ya hacen los autobuses de la Rober
La alarma creada por el cambio climático, la necesidad de un mayor ahorro de energía eléctrica y la apuesta por rebajar la factura que origina el consumo de combustibles fósiles, han empujado a las distintas administraciones a legislar para preservar el medioambiente de la manera más eficiente posible. La Junta de Andalucía ha dado un paso decisivo en este aspecto, con la promulgación de la Ley de Fomento de las Energías Renovables y Eficiencia Energética. Un instrumento normativo de gran calado que entrará en vigor en cuestión de tres meses y que significa la primera decisión legislativa en España sobre la materia.
Dentro del articulado de esta normativa destaca la imposición del uso de los biocarburantes para el transporte público y el fomento del consumo de los mismos en el marítimo así como en la maquinaria agrícola, como es lógico siempre dentro del ámbito de la Comunidad andaluza y de sus aguas territoriales.
Adelantándose a la entrada en vigor de la mencionada ley pero muy influenciados por ella, algunos municipios y consorcios granadinos han tomado ya decisiones al respecto. El Ayuntamiento de Granada y la empresa concesionaria del transporte público en la ciudad, Rober, han empezado a renovar su flota de autobuses con modernos vehículos que utilizan como combustible el biodiesel, una mezcla entre aceites domésticos usados y aceites vegetales de extracción de sobrantes de plantas con gasóleo normal.
El resultado es que estos vehículos contaminan mucho menos, ya que eliminan totalmente las emisiones de azufre y rebajan en un 50% las de monóxido de carbono y en casi un 78% las de dióxido de carbono. La diferencia, por tanto, es abismal si se compara este tipo de combustible con el gasóleo normal.
Transportes Rober tiene operativos una veintena de autobuses que utilizan biodiesel -aproximadamente el 16% de su flota-
pero la empresa irá incorporando progresivamente nuevos vehículos que usan este tipo de carburante. «Tuvimos ciertos problemas con los filtros de los motores de los autobuses al usar biodiesel, pero los hemos solucionado y los vehículos que tenemos operativos funcionan con absoluta normalidad», afirma Guillermo Robles, gerente de Transportes Rober. El responsable empresarial agrega que estos vehículos tienen la misma potencia y prestaciones que los que usan gasóleo normal, por lo que la apuesta por ellos se basa en su beneficio ambiental.
Interurbano
El Consorcio de Transportes del Área Metropolitana de Granada ha asumido igualmente el reto de usar biocombustibles en los autobuses. Para ello lleva a cabo, de forma experimental, un convenio con una de las empresas de transportes que conectan a diario Granada con Armilla. Un vehículo de la misma usa biodiesel. «La idea que tenemos es hacer extensiva esta iniciativa a todas las empresas que trabajan dentro del consorcio, convencerles de que con los mismos costes pueden contribuir sustancialmente a rebajar la contaminación ambiental», explica Pedro Julián Lara, gerente del organismo oficial.
Con un mensaje menos esperanzador se posiciona el director de Alsina Graells Sur, Javier Gómez de Aranda. Asegura que en la flota que utiliza su empresa para conectar cualquier punto de la provincia con la capital o con otras zonas del territorio nacional, no hay ningún autobús que utilice biodiesel. «Y no porque no creamos que este combustible es el del futuro, sino simplemente por razones operativas», arguye Gómez de Aranda. Efectivamente, los problemas de abastecimiento de biodiesel y el hecho de que su coste esté subvencionado por la Junta de Andalucía para las empresas, frenan una apuesta a corto plazo por este biocarburante por parte de Alsina.
Visión del sector
Quien sí se muestra convencido del porvenir que le espera al biodiesel es el propio sector productivo de este carburante ecológico. Y para muestra, un botón. Desde la empresa Dipesa -que suministra en la actualidad unos 70.000 libros al mes de biodiesel B-15 a Transportes Rober- se señala que el futuro está en este combustible, que alimentará masivamente no solo al transporte público sino también a todo tipo de maquinaria pesada que se emplea en sectores como los de la construcción e incluso a los automóviles.
José María Plana, director comercial de Dipesa -que tiene la sede social en Madrid- explica a este periódico que en breve entrará en funcionamiento una planta productora en la localidad de Villaverde, con la que tendrán plenamente garantizado el suministro a cuantos nuevos clientes se incorporen a su cartera de pedidos. No obstante lo anterior, Plana reconoce que en comunidades autónomas como Andalucía, con un gobierno regional volcado en las energías renovables y no contaminantes, «la competencia va a ser feroz, pues ya están en marcha proyectos que pretenden poner en pie plantas productoras que abastezcan a una demanda cada vez mayor».
Sin mencionarlo, Plana se refiere a los proyectos que están encima de la mesa de la Autoridad Portuaria de Motril, para ubicar en ese recinto una planta de producción de biodiesel. Son varias las firmas interesadas, pero a tan sólo una de ellas se le concederá autorización, siempre y cuando haya completado con éxito todos los permisos administrativos y solventado el impacto ambiental.
Por lo que a los automovilistas se refiere, estos tendrán que esperar a que las gasolineras afronten la reconversión del suministro, pues tendrán que incorporar nuevos surtidores, con un importante gasto económico que tendrán que sufragar por sí mismas.
Fuente: elideal.es









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